Cuantas cartas escritas desde la emigración, el servicio militar o el frente de guerra, diarios producidos en la soledad del individuo, cuadernos garabateados en la oscuridad de una cárcel, agendas de usos de varios, libretas de cuentas o memorias para conjurar el olvido; pero siempre, retazos del devenir, páginas atravesadas por la vida. Y sin embargo, testimonios señalados por el silencio y desterrados de la memoria, marginados bien por la condición humilde de sus autores y autoras, o bien por tratarse de escrituras ordinarias, desprovistas a menudo, pero no siempre, de los ropajes estéticos que adornan la creación literaria.
Un día, una diarista octogenaria se dirigió al Archivo de Pieve: "Me habría gustado que al menos una persona lo leyese para no pensar que yo -puesto que no tengo marido ni hijos- he pasado por esta vida sin que nadie haya notado mi presencia, sin dejar siquiera una pequeña impronta".
La necesidad de ser leídos
. El hombre, que no se resigna a pasar a través de lo físico de la existencia personal sin dejar, si puede, una huella de sí, buscaba un refugio. Al hombre no le basta con saber que, después de nosotros, todo continua viviendo en el conjunto de las cosas y en la inteligencia colectiva. Necesitaba una manera de conservar la individualidad de las experiencias personales y transmitir el testimonio correspondiente.
ENFADARSE El maestro preguntó a sus discípulos:-¿Por que la gente grita cuando está enfadada?Los discípulos pensaron unos momentos:-Porque pierde la calma, dijo uno.-Por eso gritamos, dijo otro.Entonces el maestro preguntó:-Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? -¿No es posible hablarle en voz baja? -¿Por qué gritar a una persona cuando estás enfadado?Los discípulos dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía al maestro.Finalmente les explicó:-Cuando dos personas están enfadadas, sus corazones se alejan mucho. Y ara cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enfadadas estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse una otraa través de esa gran distancia.Luego el maestro preguntó:-¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?-Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente.-¿Por qué?-Porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña.Y continuó:-¿Cuándo se enamoran, qué sucede?-No hablan, sólo susurran y se vuelven aun más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es como están de cerca dos personas cuando se aman.Luego les dijo a modo de conclusión:-Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, sino llegará el día en que esa distancia será tan grande que no encontrarán más el camino de regreso. Anónimo
¿BUENA SUERTE? O ¿MALA SUERTE? "Una historia china habla de un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo se escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaban para condolerse de él y lamentar su desgracia, el labrador les replicó:"¿Buena suerte?, ¿Mala suerte?, ¿quién sabe?".Una semana después, el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos salvajes. Entonces los vecinos felicitaron al labrador. Este les respondió: "¿Buena suerte?, ¿Mala suerte?, ¿Quién sabe?".Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de esos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró el hecho como una desgracia, no así el labrador quien se limitó a decir:"¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?".Unas semanas más tarde, el ejército entró al poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota, lo dejaron tranquilo. ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?.Todo lo que a primera vista parece un contratiempo puede ser un disfraz del bien. Y lo que parece bueno a primera vista puede ser realmente dañino.
EL GRANO DE CAFE AL HERVIR Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro. Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Mirando a su hija le dijo: "Querida, ¿qué ves?" "Zanahorias, huevos y café" fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, padre?" El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos; después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua. "¿Cual eres tú?", le preguntó a su hija. " Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido? ¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren. Y tú te has puesto a pensar, ¿cual de los tres eres?Anónimo